sábado, 28 de noviembre de 2009

Mar


¿Raro? Quizás, extraño, tal vez. Un proceso de meditación. Latidos golpean el pecho con mayor intensidad cada segundo, retorcijones en el estomago, pequeños mareos, ¿Sensaciones distintas? Un mar de deseos, mojan los pies de la ilusión, el frío del comienzo que termina calentando el corazón. El agua que sube entre las piernas recorre el camino del fuego y al llegar a la panza el cuerpo se llena con un escalofrío. Tus manos tocan el agua, posándola luego sobre tu rostro. Mezcla de alivio y tristeza se marchan con las gotas que caen nuevamente en el agua. Y te zambullís ahí dentro, junto con todos tus problemas, tus felicidades y tristezas, con la bolsa de tu pasado, quien fuiste y quien eres en este momento. Y sales, dejando atrás miles de sensaciones malas, generalmente con una sonrisa, otras veces, la bolsa que cargas no es lo suficientemente pesada y la fuerza del mar te voltea, te regresa al punto de origen, todavía hay cosas que debes aprender, para volver a sentir tu cuerpo en ese lugar. Pero una vez que llegaste al punto final empapado de nuevos conocimientos, la magia comienza de nuevo, y regresas saltando de alegría, corriendo con mucha mas fuerza, volviendo a dejar atrás tu pasado. Pisando fuerte el nuevo presente.
¿Raro? Puede ser, más que raro yo diría diferente, lo diferente te regala nuevas sensaciones, lo extraño te habla de asombro, lo nuevo te abre caminos, con los procesos aprendes, el corazón siempre da la orden correcta, el estomago te avisa de un nuevo sentimiento, y esos mareos te intentan desviar de ese trayecto.
LA HERMOSURA DE TUS OLAS AL EMPAPARME DE AMOR.

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